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EL HADA ENCERRADA EN INTERNET 

  Hace unos días, mis hijas invadieron la habitación donde yo suelo trabajar, se enfrascaron en el ordenador trabajando en Internet y después de un tiempo bastante largo, desesperada porque no salían a tomar el sol y a disfrutar del día, me acerque y al entrar pude ver en la pantalla un dibujo que me dejo con la boca abierta, que delicadeza de rasgos, era fantástico, era como lo que yo había imaginado para ilustrar los cuentos que escribo desde hace mucho tiempo, así que le pregunte a mi hija de donde había sacado aquel dibujo, a lo que ella me contesto que alguien lo había colgado en Internet.

  -Pero digo yo que tendrá un dueño, insistí.

  -Me temo que no se a quien pertenece, contesto ella.

  -Vamos que la gente va y lo cuelga como si estuviera haciendo la colada y ya esta, repuse.

  -Ja, ja, ja, mama es que tienes unas cosas, respondió mi hija, yo no se quien lo ha colgado, lo encontré en Internet y me gusto, así que lo he puesto en una de mis carpetas, quizás pertenezca a alguien que puso esas letras diminutas que hay en el fondo, pero no esto segura y ahora vamos a ver que hacen los niños y dicho esto salimos todas al exterior.

  Después de comprobar que los niños estaban bien y lo bastante sucios, les lave la cara y las manos y les pusimos la merienda, mientras todos estaban entretenidos con la merienda de los niños yo no pude evitar volver al ordenador para contemplar de nuevo aquella imagen del hada que me había impresionado tanto.

  En mi cabeza bullían un ciento de ideas, me gustaría poder escribir uno de mis cuentos para aquella persona que colgó su dibujo en Internet para que los demás disfrutaran de ella, así que volví a abrir la pantalla y allí estaba de nuevo aquella figurita con su hada azulada, era de una delicadeza exquisita, amplié la imagen y la contemplé detenidamente, era un hada suspendida encima de un lago, así que imagine que posiblemente fuera un hada del agua, pero al mirar sus ojos sentí un poco de pena, algo en mi interior me decía que si pudiera llorar posiblemente lo hiciera, seguí mirando, en el fondo del dibujo había unos árboles retorcidos y cuyas ramas estaban sin ninguna hoja, eran de un aspecto un tanto lúgubre.

  -¿Por qué estas hay tan sola? Dije sin darme cuenta en voz baja y seguí contemplándola durante un largo rato, creo que por mucho que me empeñe, nadie me va a contestar, acabe admitiendo, así que me di media vuelta para irme y antes de llegar a la puerta oí un leve silbido.

  Volví a mirar la pantalla y en ella había un dibujito muy gracioso, tenia un cierto parecido al perrito que me acompaña cuando entro en el programa donde hago mis escritos, pero este que veía ahora era como una chapa rectangular con dos patitas negras como alambres y dos brazos similares, la verdad es que tenía su gracia. En la parte de abajo comenzaba a aparecer un texto.

  -¿Vas a dejar de mirarme como si fuera un bicho raro?

  Instintivamente me fue hacia el teclado y conteste.

  -¿Se puede saber con quien estoy hablando?

  -Claro que si, yo soy Chip.

  -¿Cómo las patatas fritas?

  -Pues no graciosilla, como los micro chips.

  -Perdona, ¿Qué te parece si volvemos a empezar? Yo soy una escritora de cuentos y tu eres Chip, si ya se, un micro chip, pero tienes que reconocer que pareces una galletita salada con patas sin ánimo de ofender.

  -Vale, soy un micro chip y parezco un poco raro, pero te aseguro que soy muy listo y muy simpático y además soy amigo de Blau el hada del agua, esa que te tiene tan fascinada.

  Con esa frase Chip logro llamar toda mi atención, me estaba comunicando con alguien que conocía aquel hermoso dibujo, que además tenía un nombre, me sentía en aquel momento como si me hubiera tocado la lotería.

  -¿Podrías explicarme algo sobre el hada? Le pregunte.

  -Te puedo contar todo lo que quieras saber sobre ella, hace mucho tiempo que somos muy buenos amigos.

  -Me da la impresión que esta un poco triste, como si estuviera metida en una cárcel o algo así, por cierto yo me llamo Carol.

  Muy bien Carol, tienes toda la razón, realmente Blau esta encerrada contra su voluntad en ese lugar, pero si quieres puedo contarte toda su historia desde el principio.

  -Eso sería maravilloso, le respondí, empieza cuando quieras.

  Blau vivía con todas sus hermanas en los alrededores de un pantano, a pesar de que siempre los pintan como lugares tenebrosos, aquel era un lugar mágico para las hadas, vivían infinidad de animalitos por los alrededores y multitud de peces dentro del agua y las hadas del agua se encargaban de ayudar a todos y que la paz reinara en aquel entorno, era su prioridad y según me ha contado ella su vida era perfecta, pero en aquel tiempo Blau era muy jovencita y ya se sabe que la juventud va unida a la curiosidad y ella no era una excepción.

  De vez en cuando un grupo de hadas como ella solían hacer alguna escapadita y se lo pasaban genial, eso hizo que se confiaran y que cada vez sus escapadas fueran a lugares más apartados y a veces peligrosos.

  En una de aquellas escapadas llegaron a un lugar que las dejo perplejas, era algo maravilloso, un gran lago rodeado de montañas y de una de ellas pendía una pequeña cascada, sus chorros de agua caían como si de hilos de plata se tratara, la caída era tan alta que el agua al final se deshacía en millones de partículas simulando un gigantesco copo de nieve que se unía a las aguas del lago de una forma tan llamativa que era difícil dejar de contemplarlo.

  El día fue maravilloso, las hadas iban de un lado para otro disfrutando, pero cuando se disponían a entrar en aquellas aguas tan azules un gran sapo que había en la orilla les grito.

  -¿Qué vais a hacer insensatas?

  Blau se lo quedo mirando muy sorprendida y replico, ¿acaso estas aguas tienen dueño?

  -Que yo sepa no, dijo el sapo malhumorado, pero si os atrevéis a entrar en ellas lo pagareis muy caro.

  Las hadas se quedaron mirándose unas a otras, aquel cascarrabias estaba empeñado en fastidiarles el día con lo bien que se lo estaban pasando.

  Mientras las hadas decidían que hacer, la mirada de Blau se fijo en una hermosa libélula que paso cerca de ellas y que planeo majestuosamente sobre las aguas del lago, pero de repente Blau vio algo extraño que se acercaba por detrás de la libélula y esta actuó tan rápido que de un solo movimiento elevo a la libélula por los aires y la libró de una enorme serpiente que emergió de las aguas y que muy contrariada por no haber podido atraparla se volvió a sumergir rápidamente.

  -¡Habéis cometido un gran error al enfrentaros a la gran serpiente! Les grito el sapo.

  -Tan solo le he salvado la vida a la libélula, yo creo que eso no es nada malo, dijo con sinceridad Blau.

  -No tenéis ni idea de lo que eso representa, no se le puede llevar la contraria a la gran serpiente, que yo sepa nadie se había atrevido a hacerlo hasta ahora, pero las consecuencias serán terribles, ella es la dueña y señora de este lugar, todos los animales le tenemos miedo, es destructiva y malvada, y lo peor es que busca la manera de hacerse con unas alas, según cuentan los mas viejos de este lugar, cuando consiga hacerse con un par de alas le darán un poder que la hará indestructible.

  A pesar del mal genio que aparentaba tener aquel sapo, la verdad es que les había salvado la vida, así que Blau le dio las gracias en nombre de todas y le pidió que les contara mas cosas sobre aquella enorme serpiente. Las hadas se sentaron cerca del sapo y este les contó un montón de anécdotas sobre la malvada serpiente, la realidad era que cuando consiguiera hacerse con un par de alas su poder sería infinito, lo mismo atacaría en el agua que fuera, nadie conseguiría estar a salvo, de todos modos era muy rencorosa y que Blau le hubiera privado del placer de atrapar la libélula se lo iba a hacer pagar de una manera u otra, la serpiente nunca había dejado a nadie sin castigo.

  Si aquel sapo las quería ver asustadas lo había conseguido, quizás lo mejor es que os volváis por donde habéis venido, les sugirió, no penséis que os estoy echando, es que no os habéis fijado cuando llegasteis que este lugar es muy hermoso pero aquí nadie es feliz, espero que no lleguéis a verlo como es en realidad, la serpiente que es mágica consigue que se sea un lugar muy atractivo y hermoso, pero cuando ella quiera se vera como es en realidad.

  -¿Y por que seguís viviendo aquí? Pregunto Blau, no entiendo cual es la razón que os ata a este lugar.

  -Quizás tengas razón, dijo el sapo, pero si nos vamos y no advertimos del peligro a los que como vosotras llegan aquí, las victimas serian muchas más.

  Blau se levanto y se quedo mirando aquel lago tan hermoso, pensaba en la generosidad del sapo, en lo raro de las historias que les acababa de contar, quizás como buen narrador, incluyera una buena dosis de fantasía a sus relatos, tal vez solo exageraba para llamar la atención de las hadas. Mientras todos estos pensamientos vagaban por la mente del hada Blau, sin darse cuenta se fue acercando peligrosamente al agua y tan absorta estaba que no se percato que algo se iba enrollando suavemente alrededor de su tobillo.

  En ese critico momento, el sapo que se percato de lo que estaba ocurriendo dio un gran salto y se acerco todo lo que pudo a Blau, le grito que no dejara que el anillo que se le estaba enrollando en el tobillo se llegara a cerrar, ¡quítatelo, tira de el! Gritaba desesperadamente, pero cuando el hada quiso reaccionar el anillo se había cerrado completamente y ella ya no era dueña de sus actos, se fue elevando aunque sus alas no se movían, se sentía inmovilizada, continuo elevándose hasta el centro del lago, entonces ocurrió algo aterrador, el agua de la cascada se convirtió en millones de murciélagos que salieron volando en todas direcciones, el agua perdió su hermoso color azul para convertirse en agua estancada, los árboles perdieron todas sus hojas y flores, sus ramas se retorcieron sobre si mismas, su aspecto era tenebroso y aquel lugar maravilloso se convirtió en pocos minutos en un lugar tétrico y oscuro.

  El sapo recomendó a las hadas que volvieran al lugar de donde provenían y trataran de buscar ayuda, él velaría junto a Blau el tiempo que hiciera falta.

  La despedida fue dolorosa, en cuanto las hadas se fueron el sapo hablo con Blau que si bien no podía hablar si llegaban los sonidos a sus oídos.

  Lo primero que le dijo el sapo a Blau fue que no luchara contra la situación en la que se encontraba, entre mas luches tu, mas poder adquiere la serpiente le dijo y sobretodo no la odies, en el momento que lo hagas, ella se apoderara de tus alas, piensa en cosas bonitas e intenta ser feliz.

  Ya te dije que nadie escapaba a su venganza, pero tu eres un hada sensible y generosa y contra eso la serpiente no puede hacer nada, su poder crece con el odio de sus víctimas hacia ella, he mandado a las hadas que fueran en busca de ayuda, yo me quedare contigo hasta que vengan y encontremos una solución a este problema, aunque si he de ser sincero eres tan bonita que pareces una princesa en su trono, esto hizo que Blau sonriera a pesar de las circunstancias y por favor, continuo el sapo procura que ese par de lágrimas que rondan en tus hermosos ojos no salgan de ellos.

  El resto de las hadas acudieron al lugar pero hasta el día de hoy nadie ha podido rescatar al hada de su encantamiento, la parte buena de esta historia es que la serpiente tampoco ha conseguido hacerse con las alas del hada a pesar de que la amenaza constantemente para conseguirlas.

  -¿Pero si el hada esta en aquel lago tenebroso, como ha llegado al ordenador? Quise saber.

  -Muy sencillo, yo viajaba en un ordenador portátil de alguien que anduvo por aquellos lugares y me impresiono tanto que conseguí recuperar una de las fotos que le hicieron, así puedo estar cerca de ella y como es un hada nos comunicamos a través de su pensamiento, se que las otras hadas siguen intentando rescatarla pero aun no han tenido éxito. 

  Durante el relato de Chip, a mi se me había cortado casi la respiración, que historia mas triste, yo no le quitaba los ojos de encima al hada.

  -Gracias por compartir conmigo esta historia, dije muy apenada, ahora me tengo que ir pero te prometo que volveré lo más pronto que pueda y cerré el ordenador.

  Durante la noche apenas pude conciliar el sueño, repasaba toda la historia una y otra vez, estaba convencida que en alguna parte de ella tenia que estar la solución pero no fui capaz de encontrarla, al día siguiente seguía obsesionada con el hada del agua hasta que mi nieto vino y me contó un chiste, eso hizo que por unos momentos me olvidara del problema, pero como el niño es pequeño lo contó de tal manera que cada parte del chiste iba por su lado y eso nos provocó unas grandes carcajadas, ni que decir tiene que por un ratito me sentí muy bien y entonces encontré la solución, me fue directa y enchufe el ordenador, aporreaba las teclas para que se pusiera mas deprisa en marcha, cuando llegue donde estaba Chip lo salude y empecé a escribir a toda prisa.

  -¿Se puede saber a que vienen tantas prisas? Dijo Chip.

  -Claro que tengo prisa, a eso iba, la respuesta al problema del hada esta en las palabras del sapo, le dijo “piensa en cosas bonitas e intenta ser feliz” esa es la clave para conseguir que Blau abandone su cautiverio.

  -¿Y como quieres que la haga sonreír? Recuerda que solo soy un micro chip.

  -Es verdad, pero eres muy listo y sabrás buscar entre toda la información que guarda el ordenador, busca una sección de chistes o bromas o lo que sea, tienes que conseguir que se sienta feliz y que se ría, sobre todo que sonría.

   -Veré lo que puedo hacer, estoy seguro que algo se me ocurrirá, chao, me tengo que ir.

  Yo estaba delante del ordenador, mis dedos parecían un caballo a galope, después de un tiempo ya estaba atacada de los nervios así que decidí ausentarme un rato, la vedad era que el disco duro almacena infinidad de información, era imposible encontrar algo con tan poco tiempo. Ya me disponía a salir cuando en la pantalla aparecieron aquellas dos patitas corriendo como si las persiguiera el mismísimo diablo.

  -¡Lo tengo! Encontré mas de mil chistes, espero que alguno tenga la suficiente gracia para hacerla reír.

  Volvieron a la pantalla donde estaba Blau con aquella carita de pena y sin mas preámbulos Chip comenzó a escribir los chistes, pero parecía que la cosa no iba bien, el hada apenas sonreía, era casi normal que no le provocaran carcajadas, así que Chip comenzó a dar saltitos entre las palabras que escribía, en una hacia el pino, en otra línea daba saltitos a la pata coja hasta que en otra tropezó y se estampo contra la pared del fondo, así que la galletita salada como yo le llame al conocerlo, quedo boca abajo y con sus patitas de alambre en el aire haciendo un arco cada una para un lado, la verdad es que tubo su gracia y el hada comenzó a reírse. Chip aprovecho el chiste que hizo el solo y siguió haciendo el payaso, por fin había conseguido hacer reír al hada y no pensaba dejar de hacerlo hasta que quedara liberada, salía de la pantalla y volvía lleno de vendajes, la escena era muy cómica y yo comencé a reírme también.

  En el lago el sapo observaba al hada, no sabía porque pero veía que su rostro iba cambiando, comenzó a sonreír e incluso a reírse, esa era una buena señal aunque el sapo no supiera el motivo, observo con asombro que la pulsera del pie del hada comenzaba a ceder hasta que se desató y dejo libre a la prisionera, a Blau le faltó tiempo para salir volando del centro del lago y lo primero que hizo fue ir hasta donde se encontraba el sapo y le dio un fuerte abrazo y en su cabecita depositó un beso muy dulce, gracias a el había resistido aquel cautiverio.

  Pasada la sorpresa el sapo quiso saber cual era el motivo de sus risas.

  El hada que había guardado todas las imágenes en su interior, las proyecto hacia la pared donde antes estuvo la cascada y poco a poco todos los animales e incluso las otras hadas disfrutaron de ellas, rieron a carcajadas, algunos hasta se revolcaron por el suelo de la risa que les causaba las payasadas de Chip.

  El hecho de que todos fueran felices hizo que el poder de la serpiente que siempre se había alimentado del miedo y del odio, fuera mermando hasta tal punto que la propia serpiente comenzó a disminuir de tamaño y con ella su poder, así que la luz volvió a aquel paraíso natural, los árboles recuperaron sus hojas y su belleza y la cascada comenzó a deslizarse de nuevo por la pared de la montaña con sus hilos de plata y de la serpiente nunca mas se supo pues un hada generosa se presto voluntaria para llevársela hasta la boca de un volcán y allí la dejo olvidada.

  El hada Blau cambio de aspecto, su cara estaba radiante y al guiñarme un ojo pude entender que era totalmente feliz y aunque volviera con las hadas al bosque, aquella imagen quedaría grabada en mi ordenador para siempre, con lo cual yo me sentí igualmente bien y nuestra galletita salada no os lo vais a creer pero desde entonces se dedico a entrar y salir de las pantallas haciendo el payaso y desde entonces el mundo de los ordenadores se volvió mucho mas divertido.

FIN