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Una cosecha suculenta.

Concurso organizado por Escuela Tinta Purpura – Relato de 200 palabras sobre la imagen.

Desde mi ventana del comedor en plena montaña, por las mañanas es una delicia ver el trasiego que traen un grupo de ardillas, sus colores relucen con los primeros rayos del sol de forma espectacular, suben y bajan por los pinos con una rapidez digna de cualquier deportista de élite, saltan de unas ramas a otras con la misma seguridad que nosotros hacemos cuando caminamos. Muy pocas veces tocan el suelo y vuelven a su entorno que son la parte alta de los árboles.         

Llevaba un tiempo sin ver a la más grande de ellas, hasta que un día vi en un periódico su foto, me quedé alucinando, estaba colocada sobre un cajón que en su parte inferior contenía bastantes nueces y pensé ¿Cómo ha podido hacer esa cosecha si aquí solo hay pinos? Fui leyendo el artículo que acompañaba la foto y me di cuenta del error que estaba cometiendo la pobre ardillita. Ella estaba muy orgullosa custodiando su preciado tesoro cargado de nueces y el hombre que las había colocado allí estaba igualmente orgulloso por estar a punto de capturar aquel ejemplar para su colección de animales disecados.

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Un atardecer para enamorados.

Concurso organizado por Escuela Tinta Purpura – Relato de 200 palabras sobre la imagen.

Helena era una jovencita muy hermosa con una melena rubia y llena de rizos que enamoraban a cuantos la conocían, vivía en un gran castillo donde su padre el rey y sus antecesores, hacían que la vida de sus moradores fuese muy cómoda y monótona, no disponían ni de unas pequeñas bombillas pues no existía la electricidad.

Alejandro era un joven soldado que su misión era cuidar que nadie perturbase la paz de aquel castillo, había oído hablar de la hija del rey pero no la conocía. Una tarde que hacía su ronda vio como un encapuchado intentaba saltar la valla, sin pensarlo dos veces lo atrapo y lo derribo, cuál fue su sorpresa cuando le destapo la cara y pudo contemplar el rostro más hermoso que vio jamás.

Por favor te lo pido, no me delates, necesito escapar y ver lo que hay fuera o moriré. Alejandro se enamoró de ella, y los dos se dirigieron al mar para huir en una barquichuela, la puesta de sol era tan espectacular, que pagaron al barquero y más adelante se fueron a otra playa, allí se hicieron pescadores y vivieron felices para siempre.

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Estrellas fugaces

Concurso organizado por Escuela Tinta Purpura – Relato de 200 palabras sobre la imagen.

Pasaban dos borrachos por un hermoso parque, uno de ellos arrastraba su gabardina, el otro apenas podía con la botella de vino peleón que llevaba en su mano derecha, de repente Pablo el de la gabardina cayó al suelo y no decidió levantarse porque su cuerpo no hubiese resistido semejante esfuerzo, Pedro, que seguía con la botella se dejó caer para ver a su amigo.

¿Qué te parece si hacemos un alto en el camino y reponemos fueras? El primero asintió con la cabeza y los dos acabaron tumbados en el suelo mirando al cielo sin apenas verlo. De repente Pedro reparó en algo que brillaba por encima de ellos.

¿Has visto esa estrella fugaz que tenemos encima de nuestras cabezas? Mira que eres tonto, le contesto su amigo, estamos en un salón de baile y eso son bombillas para que podamos bailar sin tropezarnos. Te digo que no, que son estrellas fugaces y te lo voy a demostrar, se incorporó como pudo y lanzó su botella después de vaciarla contra la estrella fugaz, por suerte para las bombillas ni las rozó, lo que consiguió fue un buen chichón gracias a la botella.

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La fortaleza impenetrable

Concurso organizado por Escuela Tinta Purpura – Relato de 200 palabras sobre la imagen.

Hubo un rey que construyo una fortaleza totalmente blindada para que nadie pudiese entrar, hasta el cielo se alió con ese rey, lo envolvió en un manto verde y gris oscuro. Estaba rodeada de agua, cocodrilos y animales casi prehistóricos que eran capaces de destruir todo lo que se le pusiese al alcance.

         Pasaron tantos años y siglos que el resto del mundo se había olvidado de que en aquel lugar maldito había vida hasta que un día se aproximó un barco de recreo, era una familia con un muchacho muy aficionado a los drones, viendo aquella maravilla de lugar, aunque un poco tétrico el muchacho lanzó su dron con cámara incluida y lo que vio en la fortaleza lo dejó anonadado, volvió a recoger su dron y lo cargo con todas las fotos de las que disponía y volvió a poner la máquina sobre la cúpula de aquel lugar, luego a su orden las fotos se dispersaron por todo el recinto. Lo que ocurrió a continuación fue sorprendente, el puente levadizo bajo y una comitiva con personajes de cientos de años salieron a recibir a sus visitantes.